Desde caldos y aliños de ensaladas hasta cubitos de hielo. Son muchas las cosas que se pueden hacer con el jugo de las latas antes de tirarlo. En Latencia Gourmet te explicamos como hacerlo.

Abrir una lata de conservas y tirar por el desagüe el líquido que tiene dentro es una práctica muy común. Sin embargo, existen muchas razones (culinarias y nutricionales) por las que esto no se debería hacer. Al contrario de lo que muchos creen, lo normal es que la sustancia, el nombre correcto es líquido de cobertura, no lleve conservantes ni grasas añadidas, sino que esté compuesta por aceite de oliva o agua y sal solamente, ingredientes que se pueden aprovechar después. Tampoco se debería desechar el jugo de las conservas en tomate, en escabeche, al ajillo o al limón, ya que su uso para elaborar recetas y platos diferentes es muy amplio.

Desde Latencia Gourmet te mostramos algunas de las ventajas que tiene reservar este  líquido que empleaban los griegos para conservar sus productos.

Protección natural. El líquido de cobertura sirve para proteger el alimento de agentes externos. Si no se termina todo el contenido de la lata una vez abierta, lo ideal es trasladar lo que no se coma junto a su jugo a otro recipiente y meterlo en la nevera. Si tiene su líquido, el producto durará un poco más y no se secará.

Hacer caldos naturales. Si el líquido de cobertura sólo contiene agua y sal, como en las conservas de berberechos o navajas, éste supone en sí mismo un caldo de pescado o marisco con un sabor intenso listo para tomar o para emplear en cualquier guiso o sopas de pescado (se añade agua, junto con el caldo de la conserva, para potenciar el sabor).

Pastas. La textura gelatinosa del líquido de cobertura de las almejas puede utilizarse para la cocción de diferentes alimentos, como por ejemplo las pastas (espaguetis) o arroces.

Falsas mantequillas. El aceite de oliva que cubre las conservas de ventresca de bonito permite la elaboración de falsas mantequillas. También, al estar ya aromatizado, se puede añadir a las ensaladas o finalizar el montaje de otros platos al que se le aporta un toque de sabor distinto.

Guisos elaborados. El jugo de las zamburiñas es adecuado, por ejemplo, para complementar un pescado al vapor o para cocinar platos como una auténtica caldeirada.

Ensaladas. Para aliñar ensaladas diferentes con toques marinos es recomendable usar escabeches suaves y sabrosos como los que contienen los mejillones.

Cubitos de hielo. El líquido de cobertura se puede congelar fácilmente en las cubiteras de hielo que todo el mundo tiene en casa y sacarlo cuando más se necesiten para aderezar algún plato, como si se tratara de alguna pastilla de caldo.

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